¡Ah! a veces los sueños son simplemente momentos donde se realizan ciertos deseos que aunque simples y pequeños nos haría mucha ilusión cumplirlos.Hace dos noches tuve un bonito sueño, y es que me encontraba en una librería vagabundeando por las estanterías mirando por aquí y por allá. Habíamos ido Mavi y yo, porque Mavi buscaba algo en concreto y a mí me encanta pasear entre libros y cotillear si hay algo bueno que llevarme o buscar luego en la biblioteca. Y mientras ella estaba en caja pagando, yo me quedaba rezagada en una estantería donde había visto que tenían varios tomos viejos de la colección de Candy, Candy.
Yo tengo el primero de los tomos donde comienza las tristes y a la vez optimistas aventuras y desventuras de la pecosilla Candy. Y como lo tengo desde niña, lo he releído infinidad de veces... me he reído con Candy y sus travesuras, me enamorado de Anthony, y llorado su muerte, me han encantado los inventos de Stuart, he querido darle una buena lección a los odiosos Neal e Irizza, etc. También me ha quedado cierta aprehensión a las rosas en jarrón, porque cuando se marchitan lo asocio a un presagio de muerte. Tenía algún comic más disperso, pero basado en la serie de televisión y con una calidad de dibujo más bien mediocre, que me informó un poco de como seguía la vida de Candy. Más tarde supe que Mavi tenía el segundo, así que nos lo intercambiamos para leerlos. Y aprovechando la diferencia de edad con mi hermana,cuando ella tendría unos cinco o seis añitos, pudimos ver juntas en un verano todos capítulos de la serie de dibujos, donde las cosas se fueron desarrollando de una manera que nunca pensé y Candy fue haciéndose mujer.
Volviendo al sueño, en él estaban algunos de estos tomos que me faltaban, y se lo comentaba a Mavi por si ella también quería llevarse alguno. Cogía todos los que no tenía y me disponía a comprarlos. La sorpresa vino cuando me puse a hojearlos por dentro, y es que en vez de ser comics, eran libros novelados, sin ningún dibujo. A pesar de la sorpresa, decidía llevármelos y añadir el primero, por lo que de diferente y detallado pudiese haber. Una vez en el mostrador, el vendedor estaba encantado, porque él también era fan de Candy, y por fin había alguien que se llevaba lo que él consideraba un clásico que llevaba mucho tiempo en las baldas cogiendo polvo.
Así que, aunque en sueños, he ido completando más mi pequeña colección de Candy, de la cual admiraba la buena voluntad y limpieza de ánimo tenía, la envidiaba un poquito por los chicos que tenía loquitos por ella. Y por supuesto me compadecía de ella por lo mal que le solían acabar las cosas, al mismo que me animaba con ella contemplado su alegría y optimismo a ir viendo las cosas buenas de la vida y de la gente que la rodeaba.
A esos pequeños héroes de nuestra infancia y adolescencia que nos hicieron desear ser mejores, mi pequeño homenaje. Gracias.
Hola! Yo en ocasiones he fantaseado con la idea de recopilar todos los libros de mi infancia y que ahora no tengo ni idea de dónde están. Para mi la mayoría fueron de El barco de vapor, durante muchos años.
ResponderEliminarEl primero que recuerdo fue "Pequeño lobo salvaje" (mi hermana y yo nos sabemos las primeras frases de memoria), y recuerdo haber leído y releído "El rey pequeño y gordito" incontables veces mientras cenaba. Luego ya pasamos a la literatura juvenil, y me acuerdo que había uno cuyo protagonista se llamaba Luke y que me encantaba. El resto ya es historia.
Aah, qué buenos recuerdos.