jueves, 8 de julio de 2010

Radical Lemon Travels

Viaje con mochilas a un país donde no hablo la lengua,tipo interraíl.

Parece que estamos de visita en el centro, y que a partir de cierto punto sé volver. Estoy en la estación intentándome hacer entender para saber que dirección tomar. A quien pregunto no me hace caso. Consigo que alguien me de un mapa de la zona, que luego resulta ser publicidad. Me monto en el vagón, y empiezo a avanzar. No paro de mirar al paisaje para intentar ver algún edificio reconocible que me sitúe.

A todo esto a dónde quiero ir es al hospital donde está mi familiar ingresado.

Como no me acabo de situar cojo un taxi con mas gente. Nos lleva a una especie de embajada española. Una vez que nos recibe el embajador en la sala de juntas nos dice que las personas del taxi son radicales extremistas, y que como no somos de su religión, nos quieren matar. No me lo creo y abro la puerta, están preparados con espadas e intentan clavarlas. Como la puerta tiene seguro del tipo con cadena para que no se abra del todo, podemos cerrarla.

Intentamos escapar.


No sé cómo, se pasa a otra parte el sueño, donde estoy empleada y me encargo de examinar las reservas que hay en la empresa. Las reservas están en medio de la ciudad, situadas en los pórtico de los edificios, en plan super columnas como las del Partenón. Pero que en vez de ser de piedras, son de cristal, de modo que se ve su contenido, que está dando vueltas como si fuera granizados de limón. Hay patatas fritas, patatas fritas de color rosa, y no se que más. Voy mirándolas y apuntando en mi libreta la cantidad que hay de cada cosa. También apunto la agresión que nos han hecho los radicales y no sé que otras cosas mas en la misma lista. Acabo llamando a mis jefes y dándoles los resultados de la lista.



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